• La perversión de la imagen como disfunción lúdica. Psicotronía, caspismo, nihilismo y puterío fino. Poca cosa más encontrarán en este lar.

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101 TITULOS DE CRÉDITO (2) “NOIR”

Interesante obertura para Noir. Obra de la que poca información más les puedo aportar, ya que hasta el momento de encontrarme con sus títulos de crédito, se trataba de una completa desconocida para mí.

Por lo demás, un soberbio blanco y negro, humo, copas y una canción que consigue robar el corazón desde el primer momento, interpretada y casi teatralizada por una cabaretera que invita a ir más allá de las primeras secuencias.

MI NARANJA MECÁNICA

La primera vez que vi La naranja mecánica era un crío. Había oído hablar de ella como si de un fantasma se tratara, algo enigmático y prohibido, lo que provocaba que mi impaciencia se acrecentara. Cuando por fin pude localizar una cinta VHS con la película de Kubrick en su interior, no pude dar crédito a lo que mis manos sostenían. Marché a casa corriendo, impaciente por introducir la cinta en el reproductor. Lo que sucedió después ya es historia.

Si Kubrick es el gran director de cine por excelencia, La naranja mecánica es su gran película; a pesar de ello, en el blog me he resistido siempre a hablar de las maravillas que contiene esta película. Quizás por considerarlo obvio, quizás por darle más aprecio ¿mediático? a cualquier trabajo sub-caspista antes que a esta obra maestra, no sólo del cine sino del arte en general.

Desde mi primer visionado de La naranja mecánica han pasado casi 20 años y a pesar de que no me gusta repetir las películas, la habré visto 12 o 15 veces. Nunca me ha cansado. Siempre he descubierto algo nuevo en ella. Otra revelación escondida en algún ángulo, en algún diálogo o en el trasfondo de alguna imagen. Es por ello que veo en La naranja mecánica la película total, la gran película de culto. El cine podría empezar y acabar en ella.

En el fondo, no sé exactamente por qué he empezado este post hablando de Kubrick y su obra magna, quizás para autoconvencerme de que la obra de Kubrick ha de tener mayor presencia en el blog y pienso que así será.

EL ENIGMÁTICO MUNDO ULTERIOR DE FRANCESCA WOODMAN

La obra de Francesca Woodman es enigmática. Como si gracias a algún extraño mecanismo, la artista consiguiera introducir su cámara en un mundo paralelo  al nuestro, cercano pero confuso y repleto de esos terrores que afloran en la cotidianeidad.

Woodman se retrataba a sí misma, exteriorizaba su mundo interior, un mundo que recuerda a Man Ray, a Lynch, a Étant Donnés o a Millais, y que tan solo se hacía visible cuando la autora cerraba los ojos y nos permitía entonces entrar en él para mostrarnos que la confusión reside en la imagen y que la imagen misma es un enigma a descifrar, sin pistas para poder aclarar la ecuación pero con un trasfondo que invita al espectador a mirar más allá, a atravesar la barrera que delimita su mundo del nuestro.

En una ocasión, Woodman dijo: “- La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente.”  Quizás de esta manera se podría resumir la obra de tan genial artista, las imágenes de un mundo interior que se desnuda a través de personajes fuera de encuadre, de objetos inertes que parecen susurrar al oído y de cuerpos perdidos en la línea del tiempo.

Francesca Woodman, saltó en 1981 de lo alto de un edificio en Manhattan, tan solo contaba con 23 años. Nunca consiguió vivir de su obra. Quizás de esta manera regresó a su mundo interior y con ella se llevó la llave para que no pudiésemos hurgar más en él.

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POLAROIDS DESDE EL INFIERNO (2) EL VOYEUR Y LA PRINCESA

El Ogro regresó a la caverna tras la ardua batalla. Su piel olía a mil sangres y en sus pasos resonaba la victoria. Pero el Ogro se sentía derrotado, sabía que aquella había sido su última lucha. El tiempo había erosionado sus carnes y la muerte le susurraba al oído. Descendió hasta la mazmorra donde le esperaba su princesa cautiva. Las cadenas que unían sus tobillos a la pared no habían impedido que durante la ausencia, su cuerpo hubiese sido engullido por otros hombres. Poco le importaba ya al Ogro abatido, mas su fin estaba cerca. Se sentó una vez más frente a ella, se lamió las heridas, le pidió que le mostrase el camino, y soltó un billete enmohecido, que serviría como único puente entre dos abismos infranqueables, el de la pasión y el de la indiferencia.

101 TITULOS DE CRÉDITO (1) “1990: LOS GUERREROS DEL BRONX”

El cine de masas europeo, casi siempre se ha caracterizado por su precariedad económica. Presupuestos ínfimos para servir de calentamiento a una sesión doble de cine de barrio, donde se reinventarán (O explotarán, hagan suyo el término que más les plazca) el último blockbuster norteamericano. A pesar de ello, siempre se pretendía guardar las formas, hacer ver a la concurrencia que no por ofrecer el calco de una superproducción USA, el espectador tiraría el dinero de la entrada.

En el sub-genero de los exploits post-apocalípticos que acaecieron en las pantallas europeas en los años 80, a raíz de la saga Mad Max, se podría ubicar 1990: Los guerreros del Bronx de Enzo Castellari, un exploit italiano típico de la época, donde se aprecian algunos ejemplos de este orgullo europeo de abrir la pantalla con unos títulos de crédito, limpios pero impersonales, ya que maman de la estética de La naranja mecánica de Kubrick o de The Warriors de Walter Hill (Como también lo haría el resto de la película), pero que plasman una introducción mucho más digna de lo que muchas superproducciones lo hacen hoy.

Más exploits post-apocalípticos en Condiciones Adversas, aquí.

POLAROIDS DESDE EL INFIERNO (1) A BOCAJARRO

No tengo palabras para describir esta imagen. Su estúpida belleza me desborda.

LA ÚLTIMA ESTRELLA DE ARTHUR C. CLARKE

Durante el tiempo que he permanecido en la sombra, han ocurrido hechos conmovedores y de notoria importancia de los que no he podido dar cuenta. La muerte de Arthur C. clarke, me causó una sórdida sensación de vacio, es por ello que he rebuscado en el prólogo de su novela “2001. Una odisea del espacio”, para encontrar entre sus propias palabras, lo que bien podría haber servido como un digno epitafio.

“Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra. (…) Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrella en ese Universo”.

Entiendan este retraso como un plato único y frio por la ausencia temporal del camarero, aunque no por ello de menor pedigrí culinario para el comensal.

Y ya puestos, miren lo que dijo el siempre interesante Jordi Costa, sobre la muerte del Maestro.

DELIVERANCE. EL HOMBRE CONTRA EL MEDIO

En 1972, el británico John Boorman rodaba una de sus primeras películas con capital norteamericano. Decidió apostar fuerte y llevar al cine una novela de James Dickey, en la que cuatro prepotentes habitantes de la gran ciudad, tenían que lidiarse contra unos temibles lugareños de la América profunda.

Los años 70, fueron una época dorada para el cine, en la que era posible llevar a la gran pantalla cualquier guión que pudiese explicar algo interesante, sin que productores o moralistas pudiesen impedirlo, así que el resultado de aquella apuesta terminó por llamarse “Deliverance”, en España estrenada “Defensa” en la que el mismo Dickey firmó el guión a más de hacer un pequeño cameo y es sin lugar a dudas, la mejor película de Boorman y una auténtica obra de culto.

El director británico, sumerge al espectar en un torbellino de violencia sin igual. Los cuatro protagonistas de la historia liderados por Burt Reynolds (quien diga que Reynolds no es un buen actor es por que no ha visto esta película) y Jon Voight deciden pasar un plácido fin de semana en los bosques Apalaches, para dedicarse a la pesca en canoa. Todo se complica cuando su prepotencia de hombres de ciudad choca con los habitantes de la zona rural. Uno de los cuatro excursionistas es brutalmente violado y vejado por los montañeses, y a partir de ese momento la huida para conseguir salvar la vida será el único fin de su fatídica aventura.

Podríamos interpretar la película como el típico film de acción en el que los malos persiguen a los buenos, haciéndoles pasar las de Caín, pero Boorman decide llevar más lejos el planteamiento inicial. Nos hace reflexionar en el eterno enfrentamiento entre la tradición y el progreso, la ciudad y la zona rural. La idílica zona en la que deciden pasar el fin de semana pescando los cuatro amigos, será pronto sumergida bajo las aguas de un pantano. Los habitantes de la zona, consideran a los domingueros como invasores, decidiendo arremeter contra ellos y hacerles servir de cabezas de turco contra quienes provocarán la desaparición de su hábitat de vida.

La huida no sólo se verá complicada por la persecución del cazador ávido de venganza, sino por otro enemigo quizás mayor y con el que en un principio contaban cómo aliado, la naturaleza, el pasaje otrora idílico, acabará por convertirse en un enemigo mortal.

La filmografía de Boorman, ha estado salpicada en varias ocasiones por películas en las que la selva o la naturaleza adquieren un gran protagonismo “La selva Esmeralda”, marcada por un militante espíritu naturalista o “Regreso a Rangún” ambas sin llegar al nivel de calidad de “Deliverance” pero de necesaria visión pese a las malas críticas que recibieron en el momento de su estreno, al igual que merece ser revisitada –nunca me cansaré de reivindicarla- “El Exorcista II - El Hereje”, segunda parte de la saga iniciada por William Friedkin, en la que Boorman decidió salirse por la tangente y no hacer una segunda parte al uso, sino un film que se distanciaba de la obra original, consiguiendo momentos de gran tensión, a pesar de moverse por un guión pantanoso en el que se podía perder hasta el espectador más atento.

Debido al éxito de “Deliverance”, que fue nominada a tres Oscars, (película, guión y montaje), y su final abierto, apareció una segunda parte, que en España se estrenó con más pena que gloria directamente en video y ante la cual no merece la pena ni acercarse.

“MONDO TOPLESS” ODA A LA UBRE

En 1965, Russ Meyer acababa de finalizar “Faster, Pussycat! Kill! Kill!! Y como ya era habitual en él, decidió empalmar un proyecto con otro nuevo. Para ello, recurrió a la formula que tan buenos resultados le había proporcionado un año antes en “Lorna”: Chicas desnudas, mientras correteaban por parajes naturales, un nadie de tomo y lomo, para el que se inspiraría en una película de Marcus Lindaren titulada “Dear John” . Finalmente, no consiguió sacar a delante el proyecto y antes que darse por vencido, optó por aprovechar parte de las ideas que había recopilado para el fallido proyecto, y se puso a dirigir “Mondo Topless”. Un falso documental rodado en tan solo cuatro días, donde irán desfilando las actrices del Tío Russ.

La película, cumple con todos los cánones del cine documental: voz en off de un narrador que irá presentando a las imponentes chicas que harán que el espectador ponga los ojos como naranjas ante el alucinante desfile. Para darle un aire serio y no de mera explotación, el documental se alterna con referencias a la gente de San Francisco, o sus costumbres, mientras Babette Bardot – Evidentemente, desnuda- conduce un coche por sus calles.

Después de Babette Bardot, el desfile mantiene al espectador en vilo. A ella le siguen Pat Barringer, Darlene Grey (Alucinen con el video de aquí arriba) mientras desafía las leyes de la gravedad de Newton, con unas tetas sobredimensionadas que harían palidecer a la mismísima Pamela Anderson, al comprobar que hace 40 años, la silicona no se ingertaba y todo volumen era natural. Sin Lenee, toma el relevo de Grey y se muestra como la antítesis de esta, al mostrar de la falta de pechugamen no es motivo para no aparecer en una película del Rey de las tetas. La falta de volumen toráxico, queda suplida por un delicioso bailoteo y su aire jipi sesentero. Darla Paris es más elitista, Donna X, podría ser la moderna de la película… Todas las chicas bailan mientras suena de fondo la música de “The Aladdins”, al mismo tiempo que cobran protagonismo los reproductores de música, ya sean radios, magnetófonos o tocadiscos.

Al conjunto de actrices que se van sucediendo -Mientras nos explican sus intimidades, tales como las medidas de sus pechos o lo que piensan de los hombres o del sexo- y con la intención de engrosar el metraje de una película de tan bajo presupuesto, Meyer decidió recurrir a algunas de pruebas que realizó Lorna Maitland, para la película “Lorna”. En un Mondo, todo vale para rellenar y así justificar el tiempo de la entrada.

Una de las principales curiosidades por la que es recordada esta –Injustamente- olvidada película de Russ Meyer, es por la aparición justo al principio del metraje, con el plano de una señal de tráfico en la que se puede leer “Twin Peaks” y que sirvió como clara inspiración a David Lynch y Mark Frost, para titular su serie de televisión, aunque de esto quizás me ocupe en otro momento, ya que ante tal espectáculo resulta difícil concentrarse y poder cambiar de tema.

En el cartel publicitario de “Mondo Topless” aparecían a modo de reclamo unos subtítulos en los que se indicaba “This is a movie you’ll want to see 3 times”, Esta es la película que querrás ver 3 veces. Si aún no la han visto, dudo que se resistan a ver un menor número de veces el fragmento de Darlene Grey que he insertado.

PULP-NAZI. LOS EXPLOITS DEL HOLOCAUSTO

Ahora que hasta el Papa se mete un par de carajillos bien cargados entre pecho y espalda y pierde el oremus, he decidido ponerme políticamente incorrecto y hablar del nazismo, un tema altamente espinoso si no es tratado para cargar contra los creadores del III Reich. No pretendo acercarme a su dimensión política ya que esta para quienes sean seguidores de este blog ya conocerán mi claro posicionamiento. Así que lejos de ello, pretendo acercarme a su dimensión estética, que no nos engañemos, a la mayoría de ustedes seguro que les gusta. Aquellas gabardinas de cuero hasta los tobillos, las botas vacilonas, aquellos cascos negros y las gorras con la calaverilla, no me negarán que no produce un irremediable poder hipnótico. O acaso quienes de ustedes superen la treintena, no me dejarán de reconocer que el Geyper Man más apreciado era el del oficial nazi.

Esta poderosa persuasión que produce la parafernalia nazi, ha sido perfectamente canalizada por el mercado de consumo de manera que lejos de pretender poner en tela de juicio las perrerías que perpetraron los amigos de Hitler a judíos, negros, gitanos, homosexuales y todo aquel que no entraba en el paranoico ideario hitleriano de la Europa blanca y unida, decidieron sacarle partido al morbo que despertaba ver al rubiales de turno engalanado con el uniforme de las SS, mientras le daba una buena tunda de palos a alguna pobre muchacha de ligero ropaje.

El cine es un buen ejemplo de ello, pero también lo fueron la música, los cómics y como no, la literatura exploit por excelencia, el pulp.

Lejos de hablar del contenido narrativo del pulp-nazi, lo que más me ha interesado son las potentes portadas que hicieron servir muchas de estas novelas o revistas de relatos, en las que se aprecian claramente todas las directrices del exploit nazi. Repasen las que he seleccionado para este post y comprueben los denominadores comunes que existen entre entre ellas y el resto de explotaciones artísticas del nazismo, de las que intentaré dar cuenta en futuras reseñas, para no inflarles la cabeza hoy, con tanto Heil Hitler.

“TRAS LA PUERTA VERDE” UNA APROXIMACIÓN FILOSÓFICA A LA PORNOGRAFÍA

Llevo tiempo dándole vueltas a la idea de hablar sobre “Detrás de la puerta verse”. No me considero un afanado pornófilo, pero por el contrario no dudo en reconocer las cualidades artísticas en un género tan denostado como es el cine pornográfico. Si bien hoy el porno se ha convertido en una sucesión banal de encuentros sexuales con la mera finalidad de excitar al espectador, hemos de recordar que durante los incipientes años 70, este género fue todo un revulsivo no solo cultural sino también social.

Si para referirnos al porno de los 70 siempre recurrimos a “Garganta profunda”, lo hacemos en todo momento para recordar el revuelo desatado entre pornófilos y pornófobos, unas desavenencias de las que aún hoy recibimos sus ecos, pero es necesario repasar el género con algunas de sus obras cumbres (”Garganta profunda” siempre fue un film mediocre, simpático pero sumamente mediocre) y ahí es donde nos encontramos con “Detrás de la puerta verde” o lo que vendría a ser lo mismo para el cine porno que “2001. Una odisea del espacio” para el cine de ciencia-ficción o “Centauros del desierto” para el western.

Para aproximarme a “Detrás de la puerta verde”, he estado recopilando informacióny entre todo la montaña de libros y revistas que he conseguido juntar, he acabado leyendo prácticamente de un tirón el libro de Andrés Barba y Javier Montes titulado “La ceremonia del porno“, dondelos autores realizanuno de los mejores ensayos sobre el género, acercándose a la pornografía de una manera exquisita y casi científica. Así que cuando he leído las lineas que le dedican a “Detrás de la puerta verde”, me he visto incapaz de alterar una sola coma del texto, ya que considero que pocas veces se ha hablado de una manera tan virtuosa y esclarecedora como lo hacen en este libro; por ello me he limitado a copiar el apartado antes citado y poder compartirlo con ustedes. Tomen nota:

(…) Marylin Chambers se prepara para ser desvirgada. Toda la obscenidad de la película está basada entre la contradicción de su rostro durante los primeros masajes -en los que fundamentalmente sentimos su miedo, su concreción profundamente humana- y su rostro durante la orgía en la que es iniciada, un rostro anónimo, inundado por el placer. Más aún por que esa desfiguración del placer es producida por tres hombres anónimos, enmascarados, que descienden en columpios sobre la actriz y que ni siquiera llegan a tocar el suelo. Resulta curioso comprobar como la intuición de la pornografía aniquila al enemigo que ella misma ha creado y que podría causarle la muerte; el efecto profundamente estetizante de esa orgía representada en el escenario, queda inmediatamente contrarrestado por la orgía real que celebran en el patio de butacas los espectadores. Por esa razón los actores de patio de butacas son feos en su mayoría. Mujeres y hombres obesos anulan ese efecto muelle de lo estetizado en el escenario. Ese desorden del patio de butacas compensa el orden excesivo del escenario, y recupera la urgencia propia de la realidad pornográfica. Al contrario que una muchacha adolescente practica el feísmo y se maquilla de una manera deliberadamente grotesca porque desea fijar sobre su rostro, tal vez hermoso, la señal de su virulenta oposición al anonimato de la belleza y su desprecio a la blanda estructura del gustar que ésta impone, la pornografía practica el feísmo sobre el cuerpo pornográfico para imponer el ser sobre el placer.

LA LEYENDA DE LOS 7 VAMPIROS DE ORO. -EL DÍA QUE LA HAMMER HERMANÓ LAS ARTES MARCIALES Y EL TERROR-

En el año 1975, la productora Hammer Films no pasaba por los mejores momentos de su historia. Las tendencias del mercado habían cambiado y los personajes que años atrás compraron a la americana Universal ya no proporcionaban los mismos dividendos que en otros tiempos.

Lejos de amedrentarse ante los cambios del público, decidieron crear nuevos personajes como Rasputín en “Rasputin The Mad Monk” . Pero el más interesante de estos experimentos para intentar sacar adelante a la empresa fue la fusión de diferentes géneros cinematográficos, siempre sin dejar de lado el denominador común de la productora británica, el terror. El mejor trabajo realizado bajo esta amalgama de géneros fue “La Leyenda De Los 7 Samuráis De Oro”, una obra argumentalmente imposible en la que junto con el horror clásico de la Hammer se mezclaba otro género por aquellos años pujante debido a las taquilleras películas de Bruce Lee, el cine de artes marciales. Una mezcla que años más adelante rendiría homenaje John Carpenter en “Golpe En La Pequeña China”.

Para llevar a buen puerto tan delirante propuesta no entraron en el proyecto los clásicos responsables de la puesta en escena de la productora, ni Terence Fisher, ni Cristopher Lee, siendo encargada a un viejo conocido de la productora, Roy Ward Baker quien ya había dirigido varias películas para la Hammer, a más de ser ya conocido por su trabajo tras la cámara en series para televisión como “El Santo” o “Los Vengadores”. Quien si estuvo presente en la producción, fue Peter Cushing, con su cadavérica tez aristocrática interpretando como nadie a Van Helsing el más legendario cazador de vampiros que ha creado el género fantástico.

“La Leyenda…” supuso un remake bastardo de “Los Siete Magníficos” o más directamente de su precursora original “Los Siete Samuráis” de Akira Kurasawa, con un planteamiento originalmente similar: Un pequeño pueblo vive sometido a la tiranía de un grupo de malvados personajes. En el caso de “La Leyenda…” son vampiros, sedientos de sangre humana y capitaneados por el mismo Conde Drácula, quienes someten al pueblo, asesinando a los hombres y secuestrando a las jóvenes lugareñas para posteriormente sacrificarlas. No en vano serán también siente los magníficos liberadores del pueblo. Unos hermanos expertos en diferentes técnicas de las artes marciales, quienes ayudarán al mismo Van Helsing a romper el yugo que somete al poblado de sus antepasados.

Al conglomerado de géneros antes citado, cabría añadir el cine clásico de aventuras. Todos los intrépidos libertadores del pueblo emprenden un largo viaje por las entrañas de la mítica China, enfrentándose a todo tipo de peligros hasta poder llegar a encararse con el malvado Conde Drácula.

Las dosis de sangre son debidamente racionadas, ajustándose a alguna inocente decapitación, al igual que las escenas de sexo, que cumpliendo con el obligado ritual de la Hammer aparecen algunas de las actrices mostrando los pechos, lo que repercutía en el casto público de la época como un incentivo para acercarse al cine y poder contemplar como la virginal protagonista era sacrificada al mismo tiempo que sus tetas centraban la mirada del espectador, y es que aunque no lo queramos reconocer, el terror cinematográfico siempre ha sido misógino.

Sin lugar a dudas, “La Leyenda…” se trata de una de las obras más psicotrónicas y arriesgadas de la productora británica al igual que una de las más divertidas e interesantes, no sólo por su sorprendente planteamiento y brillante factura, sino por la inspiración en futuras obras de género.

Si desean disfrutar de las múltiples luchas que los siete karatekas protagonistas de la película libran contra los malvados vampiros, prueben con las formulas habituales para conseguir películas no editadas en DVD (ya me entienden, tiren de la mula) Warner Home Video, la editó hace ya bastantes años, por lo que conseguir una copia es poco más que imposible o bien pueden esperarse a que se proyecte a horas intempestivas en algún canal de televisión. Aprovechen de paso para deleitarse con la banda sonora de James Bernard, todo un clásico dentro de las bandas sonoras para el cine fantástico y concretamente para los más clásicos films de Hammer.

TURA SATANA, MAS ALLÁ DE “FASTER PUSSYCAT, KILL! KILL!” (ESPECIAL MONOGRÁFICO)

Intentar repasar la vida de Tura Satana, supone adentrarse en un pantanoso terreno, plagado de mitos y leyendas que han ido creciendo con el transcurso del tiempo. Por ello, dar cuerpo a la trayectoria de la que fue con tan sólo una película de la reina de la Serie B, supone comenzar a desgranar la realidad de la ficción, sin saber exactamente, donde empieza un termino y donde comienza el otro, e intentar hacerlo, supone eliminar la esencia misma del personaje que anuló a la mujer que embutida en cuero negro dio vida a Varla en “Faster, Pussycat, Kill! Kill!”

Para comenzar a desgranar –Aunque sin separar la paja del trigo- una breve biografía de Tura Satana, nos tendríamos que remontar al Japón de 1939, donde nace con el nombre de Tura Luna Pascual Yamaguchi. Por sus venas corre sangre japonesa (Por parte de su padre, aunque hay fuentes que aseguran que era hawaiano) y cherokee (por parte de su madre). Una combinación de los más explosiva, como ya veremos más adelante.

Pasada la Segunda Guerra Mundial, y siendo aún una niña, se trasladó junto con su familia a Chicago, debido al recelo de la comunidad norteamericana hacia su familia, por la participación de Japón contra el bando aliado en la recién terminada II Guerra Mundial. Por entonces, Tura cuenta con tan sólo 10 años, y ocurre el que sin lugar a dudas fuera el episodio más trágico de su vida, es violada por cinco pandilleros. Una vez explicada la violación en su casa, su padre, lejos de ayudarla a superar semejante drama, le pega y le obliga a aprender a defenderse, para que esto no vuelva a ocurrir. A pesar de ello, la familia denuncia el caso a la policía, con tan mala suerte, que uno de los violadores es el primo de de un policía involucrado en el caso. Y para que el agresor saliera airoso de la violación, deciden darle la vuelta a la historia, y acusan a Tura de “Tentar” a sus violadores. Acabando finalmente en un reformatorio, donde se pasará un año, aprendiendo a hacerse respetar entre varias bandas de delincuentes juveniles, que, navaja en mano, temen sus mortales puñetazos y golpes de kárate.

La libertad la consigue gracias a una jueza que finalmente cree la historia de la violación, pagándole a la vez unas clases de canto, al comprobar su poderosa voz. Pero al cumplir 15 años, se cansa y decide emplear su talento en clubs de Strip-Tease, donde consigue hacerse un hueco importante en el sector y es conocida como “La Belleza del Japón”. En sus representaciones improvisa gestos propios de las artes marciales, a la vez que se siente atraída por el teatro burlesque.

Es durante ese periodo, en el que Tura conoce a Elvis Presley en Lousiana. Hemos llegado ya a 1956 y Tura acaba de cumplir 18 años. Ambos salen juntos y según declaraciones de Tura, Elvis llegó a pedirle que se casaran, a lo que ella se niega. Su relación acaba cuando El Rey inicia su gira por EEUU, previamente, ella le había enseñado los movimientos de kárate que Elvis recuperaría en los escenarios al final de su carrera. La relación de Tura con Elvis, nunca he llegado a creérmela, aunque si parece ser cierto que salió con uno de los guardaespaldas del Rey, por lo que no me extrañaría que se apuntara el tanto, al apuntarse como novia de Elvis Presley.

Por aquella época, Tura ya era un personaje conocido, se había ganado una importante fama como ninfómana. Una auténtica devoradora de hombres. Decide llegar más lejos y apartarse de los clubs de Strip-Tease y prueba suerte en Hollywood. Se enrolla con actores como James Arness y se conocen momentos míticos como el que ocurrió en un concierto de Sam Buttera, donde utiliza uno de los pechos de Tura como silenciador para su trompeta. Al poco aparece la que fuera su relación sentimental más prolongada, al pasar cinco años al lado de Rod Taylor, quien ya era especialmente conocido por su debilidad por las mujeres orientales.

En medio de este periplo de actores, solo le faltaba dar un paso para entrar en el mundo de cine, y lo dio en 1963 en la comedia “Who’s sleeping in my bed”, donde interpretaba el personaje de una stripper al lado de Dean Martin. Poco después trabaja al lado de Billy Wilder en “Irma la Dulce” y en “Flynt. Agente secreto” a las órdenes de Daniel Mann, a la vez que entra en el mundo de la televisión, apareciendo en series de culto como “The man from U.N.C.L.E” y The girl from “U.N.C.L.E”. Seguramente, nunca habríamos tenido en cuenta las apariciones de Tura en ninguna de estas películas ni series de televisión, de no ser por el encuentro que se produjo entre Tura Satana y Russ Meyer, cuando ella acababa de finalizar el rodaje de “Irma la Dulce” y seguía trabajando como stripper en un club llamado “Pink Pussycat”. A Tura le apetecía dejar de lado las series de televisión, mientras que Meyer supo que había encontrado la actriz perfecta para dar vida a Varla, en su nueva película “Faster Pussycat! Kill! Kill!”. Película que glorificaría a Tura Satana en el olimpo de las mad movies, con un personaje que acabaría por convertirse en icono pop y del cual no conseguiría desprenderse jamás.

Son múltiples las anécdotas que circulan sobre la interpretación de Tura Satana en “Faster Pussycat! Kill! Kill!”, desde las disputas entre Meyer y Tura por dar forma al guión de la película, que en una ocasión acabaron con Tura en la enfermería tras estampar su puño contra una pared. O las diferencias entre sus compañeros de trabajo, como en el caso de Susan Bernard a la que llegó a llamar “Niñata llorona”. Otra anécdota no menos curiosa, es la que recogía Pedro Calleja en su libro “Meyerama”, donde explica como la fama de ninfómana de Tura Satana, le persiguió a esta durante el rodaje de “Faster Pussycat! Kill! Kill!” y donde se corrió la leyenda de que, ante la dificultad que suponía para Tura encontrar hombres en medio del desierto, con los que echar un polvo, le echó el ojo a un ayudante de cámara, solicitando a Meyer que les permitiera dormir juntos por las noches, algo a lo que el director se negó, ya que pensaba que no rendirían lo suficiente durante el rodaje de la película, ya que llegarían demasiado cansados tras las bacanales nocturnas. Esta anécdota fue negada años más tarde por la misma Tura Satana, asegurando que se trataba de una invención, y que nunca solicitó nada parecido a Meyer, ya que durante la grabación de la película, Tura Satana se encontraba con su hija. Aunque si es cierto que tras el rodaje de “Faster Pussycat! Kill! Kill!” Tura Satana y el ayudante de cámara, mantuvieron una corta relación sentimental.

La relación profesional con Russ Meyer, quedaría finiquitada con tan solo una película. A pesar de ello, siempre sería recordada como una mujer Meyer. Siendo Varla el personaje más carismático y recordado de toda la filmografía del Tío Russ.

Tura continuó trabajando como stripper hasta que al poco tiempo, el director de películas de Serie B Ted V Mikels, se fijó en ella y decidió ficharla para el que sería su nuevo proyecto. Se trataba de “Astro Zombies” otro trabajo que el tiempo acabaría otorgándole el galardón de película de culto. En ella, Tura interpretaba a Satana, en una muestra de delirante cine psicotrónico, donde se entremezclan las historias de extraterrestres, con Mad-Doctors y espías. John Carradine, interpretaba al científico loco que se dedicaba a mutilar cuerpos para crear su propia legión de zombis y según declaró en alguna ocasión Tura Satana, tuvieron una buena relación durante el rodaje, algo que resultaba bastante inusual debido al difícil carácter de la actriz.

La relación profesional con Ted V. Mikels, se prolongaría cinco años más tarde, cuando este llamó a Tura para trabajar en un nuevo proyecto. Se trataba de una película en la que un grupo de mercenarias, que respondían a las ordenes de un misterioso jefe, que no llegaba a aparecer en ningún momento en la película. El título de la obra era “Doll Squad” y Tura interpretaría a la protagonista, Lavella Sumara. El éxito de “Doll Squad” no pasó de los cines de barrio, pero su importancia se ha visto intensificada con el tiempo, debido a la influencia que ha tenido en futuras generaciones de directores. No solo fue una clara inspiración para Aaron Spelling, cuando creó la serie de televisión “Los Ángeles de Charlie”, donde se repetían las constantes de chicas guapas y armadas que trabajan para un misterioso jefe, sino que el mismo Quentin Tarantino, se inspiró en “Doll Saquad” para crear al grupo de mercenarias que darían origen a “Kill Bill”.

Pasadas las colaboraciones con Ted V. Mikels, la trayectoria de Tura Satana en el cine, desaparecería de faz de la tierra. Durante ese tiempo, enviuda, trabaja como operadora de radio para la policía de Los Angeles y tiene un aparatoso accidente de tráfico, donde a causa de una fractura en el cuello, tiene que ser intervenida en varias ocasiones. Motivo que acabaría por apartarla de manera definitiva de la vida pública durante mucho tiempo.

Las iniciativas de la actriz durante los últimos años han sido varias. Se habló incluso de una segunda parte de “Faster, Pussycat! Kill! Kill!” tras la edición en DVD de la película y su gira promocional con Russ Meyer, donde también aparecería Haji. Pero la muerte del director en 2004, truncó toda posibilidad de ver cuatro décadas después la película que inmortalizó a Tura, aunque ha vuelto a retomar el vuelo, tras su papel en “Sugar Boxx”, al lado de otra súper-mujer Meyer que es Kitten Natividad. Un trabajo que tiene prevista su aparición durante el próximo 2008.

De todo lo explicado hasta aquí, crean lo que más les interese. La vida de Tura Satana es una caja repleta de verdades y mentira difíciles de separar. Quizás nunca enseñó kárate a Elvis o ni tan solo le conoció. Quizás su periplo por los bajos fondos durante su juventud, no sea más que una invención para hacer más grande a un personaje que engulló a la actriz. Hoy Tura Satana es una señora de 69 años, con hijos y nietos, pero por encima de todo es un icono de la cultura popular. La mujer embutida en ropa negra que repartía hostias por doquier a cualquiera se le pusiera en medio, continua prevaleciendo muchos años después en el inconsciente colectivo, siendo Varla, el personaje inmortal que como una sombra la acompaña a todas partes.

Enlaces relacionados:

- Página oficial de Tura Satana, aquí.
- MySpace de Tura Satana, aquí.
- Página oficial de Russ Meyer, aquí.
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LA SIMBOLOGÍA NAZI EN EL ROCK

El rock siempre ha estado íntimamente vinculado con la provocación. Molestar, transgredir y tocar los cojones a las generaciones predecesoras, para así poder arrancar los aplausos de la chiquillería y a la vez poder rascarles los bolsillos. La muerte del jipismo conllevó una alteración de valores, de manera que flower power ya no vendía o mejor dicho, ya nadie se creía las monsergas del Verano del Amor, de manera que la industria se vio ávida de nuevas provocaciones que no fuesen el amor libre, así que se decidió darle la vuelta a la tortilla y contraatacar a la falsa felicidad con el caos, derivando en el nacimiento del punk.

En una ocasión, Johnny Rotten declaró que no le gustaba comer ni follar (sic) con ello no solo dinamitaba el comportamiento buenrollista de la generación anterior, sino que confirmaba lo que sería el principio del movimiento punk, la provocación que no sólo se nutría de actitud sino también de estética (algo que siempre he considerado incongruente tratándose de un movimiento iconoclasta), de manera que junto a toda la parafernalia de imperdibles y ropa rasgada se añadían símbolos de corte político, parches anárquicos, pins con la cara de Marx o (¡Oh…Horror!) La simbología nazi.

Sid Vicious, como buen precursor en esto del punk, y seguramente motivado por Mc.Laren comenzó a ataviarse con cruces gamadas que lucía en su brazo o en sus camisetas. Todos sabemos que Vicious sólo tenía una neurona y esta no funcionaba muy bien, por lo que el único objetivo de tal parafernalia era molestar, convertir su cuerpo en arma arrojadiza. Y no sólo su cuerpo sino también su verbo, ya que entre sus canciones podemos escuchar temas de la altura de “Belsen Was A Gas”, donde en su tonada hablaba de las cámaras de gas del campo de concentración de Belsen, algo que no llegó a sentar demasiado bien en determinados colectivos, dandose de esta manera por cumplido el principal objetivo.

Siguiendo con la movida punk inglesa, podría continuar mentado el nombre de formaciones como Siouxsie & the Banshees, que lucían brazaletes nazis tanto en sus conciertos como en las imágenes promocionales, o mis queridos The Clash, más tarde reconvertidos en revolucionarios marxistas que alardeaban la grandeza de la revolución Sandinista, pero que originalmente se llamaron London SS y que escribieron temas de curiosa ambigüedad como “White Riot” en su primer álbum.

El poso del punk enraizó hasta el punto en que las formaciones que optaron por hacer evolucionar su legado, adquirieron algunas de ellas la estética nazi. Joy Division podría ser uno de los ejemplos más contundentes. Solamente su nombre ya tiene una clara referencia con el III Reich, ya que este hacía referencia a la división del ejercito alemán que se dedicaba a mantener con vida a las prisioneras que se trajinaban el resto de los soldados nazis. Los marciales movimientos sincopáticos de Ian Curtis sobre los escenarios o incluso las portadas de algunos discos no hacían más que alimentar la leyenda.

Aunque los reyes de la provocación en el mundillo de la música siempre han sido los Rolling Stones, los cuales no dudaban lo más mínimo en disfrazarse de oficiales nazis para presentar sus discos o ser retratados por el siempre excelente Guy Peellaert, ataviados con indumentaria nazi mientras son acompañaos por niños desnudos. ¡Esto si que es herir la sensibilidad del espectador y no las mojigatazas de Madonna y demás estrellas del pop contemporáneo!

Otro que también se disfrazó de oficial nazi fue John Bonham, el malogrado batería de Led Zeppelín, que no contento con hacerlo y quedarse en su casa, decidió pasearse por un barrio judío de Londres. El movimiento Mod, también tuvo sus flirteos con la indumentaria nazi, dejando casi como leyenda la trifulca que mantuvieron Keith Moon de los Who y Steeve Mc.Queen quien entró en cólera al enterarse que Moon vendía droga a su hijo. Mc.Queen denunció a Moon y este decidió presentarse en el juicio disfrazado de nazi.

El rollito nazi, continuó pasando de un estilo musical a otro, tanto daba que quienes se colgaban svásticas en el pecho fuesen punks o rockeros, así que bien entrados los 80, una nueva legión de músicos optó por seguir tocando las narices, subiéndose al mismo carro tanto Brian Eno como el mismo David Bowie (¡Oh, Dios mío, Bowie no!) Al que se le acreditan frases como “-Hitler fue la primera estrella pop” Incluso durante un tiempo no le hacía ningún asco a hablar de “La Europa blanca y unida”.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, el jipispo feneció de una más drástica y brutal cuando Charles Manson ordenó a La Familia que ejecutasen a Sharon y compañía. Y ya ven como acabó el demonio americano, entre rejas y ¡Cómo no! Con una svástica tatuada en la frente. Las formaciones punk norteamericanas tampoco pudieron decir que no a la hipnótica simbología nazi, así que los mismos Stooges o los Ramones flirtearon con cruces gamadas e incluso hicieron alusión al holocausto en algunas de sus canciones: “I’m a nazi schantze, Y’know I fight for fatherland” o “First rule is: The laws of Germany” temas tomados seguramente con cachondeo por parte de toda la banda a exepción de Dee Dee, que le ponía todo lo que fuese orden militar y parafernalia nazi, aunque eso ya es arina de otro costal.

La lista de formaciones USA que se sintieron intrigados por la parafernalia nazi podría continuar con Sweet que también utilizaron las cruces de hierro en sus shows, Marc Bolan utilizaba cascos alemanes en sus conciertos, Gun´n’Roses utilizarían la idea de la Europa blanca adaptándola a los Estados Unidos o los mismos Slayer, que entre atronadores cánticos al demonio también tuvieron tiempo de dedicar algún tema a los campos de la muerte y los experimentos que allí se realizaban, en el tema “Angel Of Death”.

En España, el punk llegó tarde y trasnochado. Los cuarenta años de dictadura fascista impidieron que se tomasen a cachondeo insignias nazis, a pesar de ello algunos punks no dudaron en engalanar sus chupas con ellas, tomando buena nota de lo que había acontecido en el Reino Unido. Las Vulpess, escribían la doble S final de su nombre, como si de las SS del III Reich se tratase, pero la mayoría prefirieron colgarse símbolos anarquistas, ya que saliendo de donde habíamos salido, ya eran buenos motivos de provocación. Mientras tanto, la Nueva Ola y la Movida, comenzaba a germinar en el Madrid de Tierno Galván, y ya que toda aquella generación de nuevos modernos se miraba en el mismo espejo que David Bowie, no pudieron hacer oídos sordos a las frases mentadas por el Duque Blanco, así que el nazi-chic cobró protagonismo en buena parte de las formaciones de aquella época. Los Nikis asustaban con sus monsergas patrióticas en “El Imperio Contraataca”, en temas que podríamos entender como mero cinismo con el fascismo, a lo que ellos se referían con una imparcial ambigüedad. Otros que montaban la de Cristo en sus conciertos fueron Gabinete Caligari, que en alguna ocasión se presentaban a sí mismos diciendo “-Somos Gabinete Caligari y somos nazis”, con lo que el respetable público ya conseguía una buena dosis de adrenalina sin tan sólo haber lanzado un acorde al aire. Y ya para acabar con este risueño repaso al nazismo pop ibérico, ¿Acaso nadie recuerda a Iñaki Fernández? El vocalista de los Glutamato Ye Ye, con aquel bigotillo hitleriano y aquella pose tan nazi-chic tras el micrófono, mientras cantaba temas del estilo de “Todos los negritos tienen hambre y frío”.

Hoy todas estas formaciones serían censuradas y no encontrarían lugar para promocionarse, cualquier símbolo nazi las relegaría al cajón de las formaciones prohibidas, tanto sería que tuviesen o no algún tipo de ideología Nacional Socialista, sencillamente serían políticamente incorrectos y ello no tendría cabida en el mundo edulcorado que hemos conseguido crear.

Apéndice: Videos a los que hago referencia en este artículo:

- Fragmento de la película “The Great Rock’n’Roll Swindle” donde Sid Vicious luce una enorme svástica en su camiseta, provocando la ira de quienes le rodean.

- Siuxie and the Vanshees interpretando el tema “Carcass”. No lucen ningún ningún tipo de indumentaria nazi, pero el video pertenece a la época en que se ponian brazaletes del III Reich en las promociones de los discos.

- The Clash interpretando “White Riot”. Si saben ingles y le quieren buscar los tres pies al gato, lean entre líneas.

- Charles Manson. Este hombre está como una cabra. En este video se ve claramente la svástica que se izo tatuar en la frente.

- Los norteamericanos Slayer se adentran en los campos del horror con “Angel of Death”.

- Los Nikis, “El imperio contraataca” Nunca el fervor patriótico se ha llevado tan lejos en un grupo de pop. ¡Vaspañia, coñio!

- Las Vulpess, “Me gusta ser una zorra” el tema que provocó la destitución de Carlos Tena y permitió que el diario ABC aumentase su tirada de ejemplares.

- Glutamato Ye Yé, “Todos los negritos tienen hambre y frío” Impagable la imagen de Iñaki Glutamato, como clon de Adolf Hitler abrazado a un micro del que cuelga ¡Una pata de pollo!