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LA PELL FREDA. EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE

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Acabo de terminar La Pell Freda. Me ha gustado el espíritu de novela de aventuras clásicas, que me ha llevado a recordar antiguas lecturas de Jules Verne como La Isla misteriosa o El Faro del Fin del Mundo. Pero aún me ha gustado más el viraje narrativo que aparece a la mitad de la novela, ahondando en el aspecto psicológico de los personajes y las múltiples lecturas que de ello se desprende, siendo inevitable no pensar en una alegoría del colonialismo europeo del S.XVIII. Tengo ganas de leer Pandora en el Congo, también de Sánchez Pinyol, donde por lo que tengo entendido, profundiza aún más y de manera más directa en las barbaridades perpetradas por Europa en sus colonias africanas, pero ahora me apetece aún más hacerme con un ensayo.

EL AUTOMÓVIL COMO METÁFORA SEXUAL

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“…A lo largo de Crash he tratado el automóvil no sólo como una metáfora sexual sino también como una metáfora total de la vida del hombre en la sociedad contemporánea. En este sentido la novela tiene una intención política completamente separada del contenido sexual, pero aún asi prefiero pensar que Crash es la primera novela pornográfica basada en la tecnología. En cierto sentido la pornografía es la forma narrativa más interesante políticamente, pues muestra cómo nos manipulamos y explotamos los unos a los otros de la manera más compulsiva y despiadada.”

J.G.Ballard

HE VISTO EL FUTURO

 

Come To Me ((ill))

Come To Me ((ill))

Desde Kabul a Londres, Tánger, New York,

Ya sólo queda lo peor.

Habrá espectros,

Habrá fuego y dolor,

(pero aquí no acaba el baile).

Verás colgando a tu mujer e hijos,

Maldecirás a aquel que lo hizo,

Mientras los pobres poetuchos cantarán

Imitando a Charlie Manson,

(y no acaba el baile).

 

Venga ya, dame el Telón,

¿dóne está la inquisición?

Dame a Cristo

O dame Hiroshima.

Destruye otro feto ya,

No quiero niños de mi edad.

He visto el futuro,

Es un crimen.

 (…)

 The Future -Leonard Cohen

Apéndice:

Estoy pasando por un momento Cohen. Releo sus versos, escucho hasta el aburrimiento sus canciones y me genuflexiono ante su obra.

MALDITO AUTOR MALDITO

Chinanski dándole a la botella en

Chinaski dándole a la botella en "Apostrophes"

 El malditismo es un valor añadido para todo autor. El consumidor de cultura (Si, la cultura también es objeto de consumo) se verá pasmado ante la figura del escritor alcohólico, heroinómano o simplemente pendenciero, de manera que el personaje sobrepasará a la obra y el consumidor la devorará, mientras se embriaga del morbo que le proporciona el imaginarse la vida del autor.

Mientras que algunas actitudes “descontroladas” no se las consentiríamos a nuestros vecinos, cuando se trata de un escritor, estas se convierten en un aliciente que los editores no dudan en publicitar para acaparar un mayor número de ventas. Mientras que si observamos detenidamente, en numerosas ocasiones, comprobaremos la  fatalidad que se encuentra tras el etiquetado de “maldito” en un autor. Burroughsincrustó una bala en el cráneo de su mujer mientras “jugaban” a Guillermo Tell, sustituyendo la ballesta por una pistola y la manzana por un vaso. Hemingway, cargado de ron,  abatía tiburones dándoles caza con una ametralladora. Caitlin Macnamara, esposa de Dylan Thomas, harta de las borracheras e infidelidades de su marido, al acercarse al hospital donde yacía el cuerpo del escritor, muerto por la brutal ingesta de alcohol tras una larga farra en un bar de New York, exclamó: “¿La ha diñado ya el maldito?”. Podríamos seguir hasta la extenuación con ejemplo de notable bajeza para cualquiera de nosotros pero de rigor mitómano para la literatura. Y con todo esto, no pretendo desprestigiar a ningún autor, es más, admiro a la mayoría de ellos, sino poner en tela de juicio algunas de sus actitudes.

Hemingway de caza mayor

Hemingway de caza mayor

 De entre todos los autores “malditos” siempre me ha gustado destacar a Buckowskiy aunque pueda resultar manido el hecho de relacionarlo una vez más con el malditismo literario, siempre me ha gustado su actitud con respecto a su personaje de ficción, quien quizás llegó a engullir al verdadero Buckowskiy de lo que el viejo escritor siempre supo sacar buena cuenta y llevarlo al límite. Si los lectores querían ver el realismo sucio de sus obras reflejadas en su autor, éste no dudaba en ningún momento en darles su ración de realismo sucio, así que se presentaba en los elitistas programas de literatura para la televisión, con su botella de vino en la mano, a la que dejaba temblando entre una respuesta y otra, convirtiendo de esta manera al escritor en actor de su propia obra o a la misma obra en reflejo de su vida, creando de esta manera un bucle del que resulta difícil salir.

 Si quienes leen este blog les fascina el malditismo, pueden dejarse llevar y pensar que quien esto escribe, es un decadente personaje  politoxicómano, traumatizado por un accidente automovilístico que le dejó sin brazos ni piernas y desde entonces escribe con la polla. Aunque esto último, escribir con la polla, metafóricamente sea de por sí cierto.

Enlaces relacionados:

 Charles Buckowski en Apostrophes, aquí.

 Versión española de borrachera intelectual con Fernando Arrabaly el Mineralismo. Menos “glamourosa” pero mucho más divertida, aquí.

 

 

 

TOWARDS CRASH

Estoy pasando por un momento Ballard. El poco tiempo que tengo libre lo dedico a releer su obra y buscar cualquier tipo de información que me pueda ser desconocida. Mi último hallazgo, es esta película de la BBC, con Ballard como principal protagonista y Crash como elemento conductor. Carne y metal, aceite y sangre, la génesis del Ciberpunk, Tetsuo, la Nueva Carne

 

 

 

 

 

 

 

JG BALLARD, EL ENIGMA DISTÓPICO

Eduardo Mendoza comentaba en una ocasión, que durante su infancia tuvo la suerte de acompañar a su padre a tantos acontecimientos culturales como le fueron posibles. Así que el pequeño Eduardo tuvo acceso a importantes exposiciones, artistas o músicos a los que le hubiese sido prácticamente imposible conocer en una edad más tardía, ya que algunos de ellos ya harían muerto o aparcado las tablas.

 Al igual que el padre de Eduardo Mendoza, intento darles a mis hijos esta primaria gestación cultural, y les hago acompañarme a museos o a cualquier acontecimiento, a priori considerado para adultos, y de los que seguramente no recordarán por su joven edad con el paso del tiempo, pero interpretarán un museo como un lugar común y próximo, al que acercarse cuando adquieran su propia independencia, ya que será familiar para ellos, al haber crecido entre sus paredes.

 Siguiendo esta norma, me he acercado junto con M. al CCCB para ver la exposición que  bajo el nombre de La autopsia del nuevo milenio le han dedicado a JG Ballard. Yo he salido fascinado de la exposición, con ganas de releer a Ballard y reafirmándome en la idea de verlo como uno de los autores fundamentales de la CI-FI, de la segunda mitad del S. XX, como el maestro de la distopía que vista en el retrovisor del tiempo se me antoja como una sólida realidad, el artesano del sexo y el metal, de lo orgánico y lo tecnológico…

 A M. le encantaron los anuncios de películas ballarianas, alucinó con Dark Star o El hombre que cayó a la Tierra, aunque yo no encontré sentido a ubicar Barbarella entre las obras que se han visto inspiradas por la obra de Ballard, a la vez que eché en falta (sólo son pequeñas pegas para pulir una exposición perfecta de por sí) la aportación que la obra de Ballard ha podido tener en otras artes como la música (Joy Division…) o el cómic (Ran Xerox, buena parte de la obra de Miguel Ángel Martín…).

 A la salida del museo, M. tenía hambre, pero había conocido a Ballard, quizás su nombre no lo retendrá en la mente, pero se envolvió de él, y de alguna manera, su obra le será próxima en el futuro. Y al igual que el joven Ballard en El Imperio del Sol M. aprendió una nueva palabra: “Bomba Atómica”.

PHILIP K. DICK COVERS

Siempre que entro en Cover Browser, me encuentro con deliciosas sorpresas. La última es esta alucinante compilación de portadas de libros de Philip K. Dick, con más de 700 imágenes sólo para sus ojos.