• La perversión de la imagen como disfunción lúdica. Psicotronía, caspismo, nihilismo y puterío fino. Poca cosa más encontrarán en este lar. OTROS BLOGS DE CONDICIONES ADVERSAS enlace_armadas ARMADAS Y PELIGROSAS

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LA PELL FREDA. EL HOMBRE CONTRA EL HOMBRE

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Acabo de terminar La Pell Freda. Me ha gustado el espíritu de novela de aventuras clásicas, que me ha llevado a recordar antiguas lecturas de Jules Verne como La Isla misteriosa o El Faro del Fin del Mundo. Pero aún me ha gustado más el viraje narrativo que aparece a la mitad de la novela, ahondando en el aspecto psicológico de los personajes y las múltiples lecturas que de ello se desprende, siendo inevitable no pensar en una alegoría del colonialismo europeo del S.XVIII. Tengo ganas de leer Pandora en el Congo, también de Sánchez Pinyol, donde por lo que tengo entendido, profundiza aún más y de manera más directa en las barbaridades perpetradas por Europa en sus colonias africanas, pero ahora me apetece aún más hacerme con un ensayo.

LA MALDITA LISTA

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BARTON FINK

Me pasé unos cuantos años dirigiendo un programa de cine para una emisora de radio local. Siempre intenté mantenerlo como un pequeño secreto ya que la gente creía que se trataba de algo muy interesante y divertido, cuando en realidad no lo era. Y reconozco que me resultaba cansino tener que dar explicaciones sobre por qué hacia algo que en el fondo no me gustaba o por lo menos me resultaba aburrido. Otro de los motivos por los que mantenía mi actividad en secreto era por el temor a la avalancha de preguntas (a cual más estúpida) que se avecinaban:

Entonces… te gusta mucho el cine, ¿no? (Coño, pues claro)
– Y… verás muchas películas (Y dale)
-Te escucha mucha gente (Pues más bien no)

Pero lo peor llegaba cuando intentaban hurgar un poco más y llegaba la pregunta que más odiaba:

– ¿Me podrías recomendar una película?

En ese momento se me acostumbraba a poner la piel de gallina. Para la mayoría de los mortales, recomendar una película puede resultar algo de lo más vulgar, pero para mí es algo importantísimo. No solo indicas donde se puede gastar su dinero, sino que de alguna manera te estás desnudando ante él. Recomendar una película, supone decir cómo eres, cómo piensas, con qué disfrutas. Y no hay nada más desagradable, que recomendarle a alguien una película que me haya apasionado y días más tarde encontrarme con la persona en cuestión y escuchar algo tan chirriante como “-…Aquello te gustó. Yo me quedé dormido a la media hora” Es entonces cuando florecen dos sentimientos:

1º Tierra trágame. ¡Qué vergüenza más grande!
2º Este tío es un idiota. No se entera de nada. Me ha humillado diciéndome que aquella obra maestra es una mierda. Y entonces contengo las manos en los bolsillos para no sacudirle y con ello romperle la cara y la amistad.

Es por ello que con el tiempo ideé una respuesta que en su momento creí inmejorable:

Ya no hacen películas buenas. No vayas al cine y mejor vas a videoclub.

Y entonces le sacaba, a bocajarro, la lista de las películas que debería esforzarse por ver. Mis obras maestras. Los trabajos a los cuales les rindo culto y pleitesía:

– Carretera Perdida
– Vertigo
– Sed de Mal
– Repulsión
– La Mirada de Ulises
– La Naranja Mecánica
– Barton Fink
– El Ángel Exterminador
– Apocalypse Now
– El bueno, el Feo y el Malo
– El Quimérico Inquilino
– Belle de Jour
– Crash (La de Cronenberg, por supuesto)
– Arrebato
– Quiero la Cabeza de Alfredo García

(…) y así hasta quedarme extasiado, sin aliento para poder continuar enumerando las películas que se aglutinan en mi imaginario. Y finalmente añadía:

– Como puedes ver, la película más nueva de todas las que he mencionado tiene 13 años, por lo que me reitero en que, mejor no pierdas el tiempo yendo al cine. Aunque (Añadía) dudo que te guste ninguna de ellas.

ARMADAS Y PELIGROSAS

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Llevo días repasando la ingente cantidad de imágenes recopiladas de internet, que se acumulan en el disco duro de mi ordenador y he observado que de todas ellas existe una gran cantidad de fotografías en las que aparecen mujeres empuñando armas. No tengo ningún tipo de fijación por las pistolas ni la pólvora y prefiero no sacar ninguna interpretación freudiana de este hecho. Pero lo que me ha parecido más razonable es recopilarlas y darles vida en forma de blog. Para ello, he creado una nueva bitácora (Que para nada tiene la intención de sustituir a Condiciones Adversas) a la que he llamado ARMADAS Y PELIGROSAS, donde las iré colgando hasta que se agote el disco duro o deje de encontrar más.

MISTERIOS DE LA IMAGEN

M.

M. Agarra la cámara, la aprieta entre sus pequeñas manos y empieza a disparar indiscriminadamente a todo aquello que se cruza ante sus ojos. Yo y C. aparecemos en numerosos contrapicados, V. es siempre fotografiada en primeros planos. Sus juguetes o los objetos más cotidianos son también objeto de su inspiración. Luego comienza a gestualizar ante el objetivo y como si de un fotomatón se tratase, comienza a disparar largas secuencias de fotografías que disfruta viendo en la pantalla.

Ayer, intenté poner un poco de orden en la memoria de la cámara. Borrar aquello que no valía la pena conservar, y almacenar en el disco duro del ordenador las imágenes seleccionadas para pasar a mejor vida. Fue en ese momento cuando me topé con una de las imágenes que M. realizó mediante su anárquico proceso de creación. Me sorprendió la calidad de la fotografía, su misteriosa plasticidad y creí ver en ella una clara (aunque evidentemente involuntaria) inspiración en David Lynch, aunque esto quizás sea por que los padres siempre queremos ver algo más allá.

DESCENSO A LAS ENTRAÑAS DEL HORROR COSTERO

 

Tipical Spanish Flamencou Bar

Tipical Spanish Flamencou Bar

Los Unabomber hemos tenido unos pocos días de vacaciones, por lo que nos hemos desplazado hasta Girona con la intención de realizar un exhaustivo trabajo de campo sobre el turismo costero en los meses de verano. Para ello, hemos ubicado nuestro centro de operaciones en una bonita casa con gallinas, ovejas y un perro saltarín que nos acompaña allá donde vamos.  

 La intención no es la de realizar un reportaje al uso sobre las hordas vikingas que asolan nuestro territorio año tras año, sino aproximarnos a ellas, dejarnos seducir por sus costumbres e inquietantes rituales, así que emulando a Hunter S. Thompson, me he metido de lleno en la vorágine de la canícula, para realizar un decadente artículo gonzo.

Previamente, cual Robert de Niro en Toro Salvaje,  he comenzado a intoxicar mi cuerpo con indigestas cantidades de cerveza, hasta conseguir que el tamaño de mi barriga aumentase hasta el nivel de la deformación física. La toma de sol sin ningún tipo de protección también ha sido necesaria para entrar en acción y pasar lo más desapercibido posible.

 

Barbie Flamenca

 

El lugar escogido para este trabajo ha sido Tossa de Mar, población de belleza indómita, con gratificantes playas, murallas que acotan el mar y el espíritu de Ava Gardner, ya que allí se rodaron una buena parte de las escenas de Pandora y el Holandés Errante (Vean más información al respecto, aquí) Tanta belleza quedó soslayada a la llegada del mediodía, momento en que las calles bullían y se empezaba a dejar notar el turista autóctono. Reconocible con facilidad por su indumentaria y trayecto rectilíneo a extender sus carnes al sol. No era el tipo de turista que estaba buscando, ya que se me antojaba gris y fácilmente reconocible por ser la misma especie que fluye en cualquier playa del litoral. A pesar de ello, observé que la crisis económica, también había llegado a sus bolsillos, ya que a la hora de la comida, abarrotaban los bancos de plazas y parques para dar cuenta de bocadillos envueltos en papel de aluminio y latas de cerveza, mientras las terrazas de los restaurantes permanecían semidesiertas.

 El turista vikingo, que era el que con mayor ansiedad esperaba, afloró pasada la hora de comer. Se movía como pez en el agua, y siempre unido a una cerveza, de dirigían hacia las playas, o las tiendas de souvenirs, donde no tardaban en agenciarse unos coloridos sombreros mexicanos, vestidos de flamencas o camisetas que hacían latente su presencia en aquel lugar.

 Intenté comprender el por qué de sus actos e incluso quise copiar su indumentaria, pero me resultó sumamente difícil, no podía seguir su ritmo y di por finalizado mi trabajo de investigación y decidimos marchar con las gallinas y el perro saltarín. No sin antes, agenciarme algunas de las fotografías que aquí les dejo, y que demuestra hasta qué punto puede llegar a ser bella la costa catalana.

 

Óle Toguego

 

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CUERPOS EN FLOTACIÓN

Ayer estuvimos en Marineland, lugar extraterrestre con ubicación terrícola. Un parque acuático en el que me sentí abducido, teletransportado a una galaxia paralela donde todo excedía en sus límites y donde me codeé con cientos, miles de humanos reconvertidos en extraterrestres al igual que yo, con tan solo traspasar la puerta de entrada y saludar a una poco simpática muchacha que ofertaba hacernos una foto con un loro al hombro cual John Silver de extrarradio.

 Los extraterrestres nos movíamos con total soltura, nos despojábamos del hábito y mostrábamos la piel que nos convertía en unidad, nos hermanaba y permitía aglutinar nuestras carnes como si de un solo ejemplar se tratase. El hombre del nuevo milenio, mimetizando nuestra desnudez con la de nuestros congéneres, eclipsando la vergüenza del dominguero en una masa atávica de cuerpos en flotación.

 Fue impresionante la cantidad de tatuajes que pude vislumbrar entre mis congéneres extraterrestres, apareciendo de sus espaldas quemadas, mientras pedían clemencia para poder ser hidratados, dibujos en la carne que mostraban un pasado confuso y un presente desorientado. Tatuajes de extrarradio, auténticos y trabajados con tinta de bolígrafo Bic y aguja de cosedora y que se mostraban como una seña de identidad más en nuestro periplo entre las piscinas, el olor a cloro y la fascinación por el chiringuito verbenero.

 Tras seis horas de trabajo de campo, de investigación exhaustiva entre la emulsión de agua y carne, observamos que habíamos encogido, y que ello era el origen de la mutación final, a la piel arrugada le seguirían otro tipo de modificaciones corporales. Decidimos recoger nuestras toallas y poner rumbo a casa, no sin antes mirar hacia atrás y comprobar como mis congéneres continuaban mutando mientras caía la tarde, a sabiendas que cuando salieran por la puerta en la que se postraba la muchacha del loro, ya nada sería igual, el cloro, el plástico y la aglutinación de cuerpos les habrán convertido en seres prodigiosos, superiores por el sólo hecho de haber sobrevivido a una abdución voluntaria.

 Yo, esta mañana al despertar, he empezado a notar los primeros cambios.

JG BALLARD, EL ENIGMA DISTÓPICO

Eduardo Mendoza comentaba en una ocasión, que durante su infancia tuvo la suerte de acompañar a su padre a tantos acontecimientos culturales como le fueron posibles. Así que el pequeño Eduardo tuvo acceso a importantes exposiciones, artistas o músicos a los que le hubiese sido prácticamente imposible conocer en una edad más tardía, ya que algunos de ellos ya harían muerto o aparcado las tablas.

 Al igual que el padre de Eduardo Mendoza, intento darles a mis hijos esta primaria gestación cultural, y les hago acompañarme a museos o a cualquier acontecimiento, a priori considerado para adultos, y de los que seguramente no recordarán por su joven edad con el paso del tiempo, pero interpretarán un museo como un lugar común y próximo, al que acercarse cuando adquieran su propia independencia, ya que será familiar para ellos, al haber crecido entre sus paredes.

 Siguiendo esta norma, me he acercado junto con M. al CCCB para ver la exposición que  bajo el nombre de La autopsia del nuevo milenio le han dedicado a JG Ballard. Yo he salido fascinado de la exposición, con ganas de releer a Ballard y reafirmándome en la idea de verlo como uno de los autores fundamentales de la CI-FI, de la segunda mitad del S. XX, como el maestro de la distopía que vista en el retrovisor del tiempo se me antoja como una sólida realidad, el artesano del sexo y el metal, de lo orgánico y lo tecnológico…

 A M. le encantaron los anuncios de películas ballarianas, alucinó con Dark Star o El hombre que cayó a la Tierra, aunque yo no encontré sentido a ubicar Barbarella entre las obras que se han visto inspiradas por la obra de Ballard, a la vez que eché en falta (sólo son pequeñas pegas para pulir una exposición perfecta de por sí) la aportación que la obra de Ballard ha podido tener en otras artes como la música (Joy Division…) o el cómic (Ran Xerox, buena parte de la obra de Miguel Ángel Martín…).

 A la salida del museo, M. tenía hambre, pero había conocido a Ballard, quizás su nombre no lo retendrá en la mente, pero se envolvió de él, y de alguna manera, su obra le será próxima en el futuro. Y al igual que el joven Ballard en El Imperio del Sol M. aprendió una nueva palabra: “Bomba Atómica”.