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DELIVERANCE. EL HOMBRE CONTRA EL MEDIO

En 1972, el británico John Boorman rodaba una de sus primeras películas con capital norteamericano. Decidió apostar fuerte y llevar al cine una novela de James Dickey, en la que cuatro prepotentes habitantes de la gran ciudad, tenían que lidiarse contra unos temibles lugareños de la América profunda.

Los años 70, fueron una época dorada para el cine, en la que era posible llevar a la gran pantalla cualquier guión que pudiese explicar algo interesante, sin que productores o moralistas pudiesen impedirlo, así que el resultado de aquella apuesta terminó por llamarse “Deliverance”, en España estrenada “Defensa” en la que el mismo Dickey firmó el guión a más de hacer un pequeño cameo y es sin lugar a dudas, la mejor película de Boorman y una auténtica obra de culto.

El director británico, sumerge al espectar en un torbellino de violencia sin igual. Los cuatro protagonistas de la historia liderados por Burt Reynolds (quien diga que Reynolds no es un buen actor es por que no ha visto esta película) y Jon Voight deciden pasar un plácido fin de semana en los bosques Apalaches, para dedicarse a la pesca en canoa. Todo se complica cuando su prepotencia de hombres de ciudad choca con los habitantes de la zona rural. Uno de los cuatro excursionistas es brutalmente violado y vejado por los montañeses, y a partir de ese momento la huida para conseguir salvar la vida será el único fin de su fatídica aventura.

Podríamos interpretar la película como el típico film de acción en el que los malos persiguen a los buenos, haciéndoles pasar las de Caín, pero Boorman decide llevar más lejos el planteamiento inicial. Nos hace reflexionar en el eterno enfrentamiento entre la tradición y el progreso, la ciudad y la zona rural. La idílica zona en la que deciden pasar el fin de semana pescando los cuatro amigos, será pronto sumergida bajo las aguas de un pantano. Los habitantes de la zona, consideran a los domingueros como invasores, decidiendo arremeter contra ellos y hacerles servir de cabezas de turco contra quienes provocarán la desaparición de su hábitat de vida.

La huida no sólo se verá complicada por la persecución del cazador ávido de venganza, sino por otro enemigo quizás mayor y con el que en un principio contaban cómo aliado, la naturaleza, el pasaje otrora idílico, acabará por convertirse en un enemigo mortal.

La filmografía de Boorman, ha estado salpicada en varias ocasiones por películas en las que la selva o la naturaleza adquieren un gran protagonismo “La selva Esmeralda”, marcada por un militante espíritu naturalista o “Regreso a Rangún” ambas sin llegar al nivel de calidad de “Deliverance” pero de necesaria visión pese a las malas críticas que recibieron en el momento de su estreno, al igual que merece ser revisitada –nunca me cansaré de reivindicarla- “El Exorcista II – El Hereje”, segunda parte de la saga iniciada por William Friedkin, en la que Boorman decidió salirse por la tangente y no hacer una segunda parte al uso, sino un film que se distanciaba de la obra original, consiguiendo momentos de gran tensión, a pesar de moverse por un guión pantanoso en el que se podía perder hasta el espectador más atento.

Debido al éxito de “Deliverance”, que fue nominada a tres Oscars, (película, guión y montaje), y su final abierto, apareció una segunda parte, que en España se estrenó con más pena que gloria directamente en video y ante la cual no merece la pena ni acercarse.

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