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LA LEYENDA DE LOS 7 VAMPIROS DE ORO. -EL DÍA QUE LA HAMMER HERMANÓ LAS ARTES MARCIALES Y EL TERROR-

En el año 1975, la productora Hammer Films no pasaba por los mejores momentos de su historia. Las tendencias del mercado habían cambiado y los personajes que años atrás compraron a la americana Universal ya no proporcionaban los mismos dividendos que en otros tiempos.

Lejos de amedrentarse ante los cambios del público, decidieron crear nuevos personajes como Rasputín en “Rasputin The Mad Monk” . Pero el más interesante de estos experimentos para intentar sacar adelante a la empresa fue la fusión de diferentes géneros cinematográficos, siempre sin dejar de lado el denominador común de la productora británica, el terror. El mejor trabajo realizado bajo esta amalgama de géneros fue “La Leyenda De Los 7 Samuráis De Oro”, una obra argumentalmente imposible en la que junto con el horror clásico de la Hammer se mezclaba otro género por aquellos años pujante debido a las taquilleras películas de Bruce Lee, el cine de artes marciales. Una mezcla que años más adelante rendiría homenaje John Carpenter en “Golpe En La Pequeña China”.

Para llevar a buen puerto tan delirante propuesta no entraron en el proyecto los clásicos responsables de la puesta en escena de la productora, ni Terence Fisher, ni Cristopher Lee, siendo encargada a un viejo conocido de la productora, Roy Ward Baker quien ya había dirigido varias películas para la Hammer, a más de ser ya conocido por su trabajo tras la cámara en series para televisión como “El Santo” o “Los Vengadores”. Quien si estuvo presente en la producción, fue Peter Cushing, con su cadavérica tez aristocrática interpretando como nadie a Van Helsing el más legendario cazador de vampiros que ha creado el género fantástico.

“La Leyenda…” supuso un remake bastardo de “Los Siete Magníficos” o más directamente de su precursora original “Los Siete Samuráis” de Akira Kurasawa, con un planteamiento originalmente similar: Un pequeño pueblo vive sometido a la tiranía de un grupo de malvados personajes. En el caso de “La Leyenda…” son vampiros, sedientos de sangre humana y capitaneados por el mismo Conde Drácula, quienes someten al pueblo, asesinando a los hombres y secuestrando a las jóvenes lugareñas para posteriormente sacrificarlas. No en vano serán también siente los magníficos liberadores del pueblo. Unos hermanos expertos en diferentes técnicas de las artes marciales, quienes ayudarán al mismo Van Helsing a romper el yugo que somete al poblado de sus antepasados.

Al conglomerado de géneros antes citado, cabría añadir el cine clásico de aventuras. Todos los intrépidos libertadores del pueblo emprenden un largo viaje por las entrañas de la mítica China, enfrentándose a todo tipo de peligros hasta poder llegar a encararse con el malvado Conde Drácula.

Las dosis de sangre son debidamente racionadas, ajustándose a alguna inocente decapitación, al igual que las escenas de sexo, que cumpliendo con el obligado ritual de la Hammer aparecen algunas de las actrices mostrando los pechos, lo que repercutía en el casto público de la época como un incentivo para acercarse al cine y poder contemplar como la virginal protagonista era sacrificada al mismo tiempo que sus tetas centraban la mirada del espectador, y es que aunque no lo queramos reconocer, el terror cinematográfico siempre ha sido misógino.

Sin lugar a dudas, “La Leyenda…” se trata de una de las obras más psicotrónicas y arriesgadas de la productora británica al igual que una de las más divertidas e interesantes, no sólo por su sorprendente planteamiento y brillante factura, sino por la inspiración en futuras obras de género.

Si desean disfrutar de las múltiples luchas que los siete karatekas protagonistas de la película libran contra los malvados vampiros, prueben con las formulas habituales para conseguir películas no editadas en DVD (ya me entienden, tiren de la mula) Warner Home Video, la editó hace ya bastantes años, por lo que conseguir una copia es poco más que imposible o bien pueden esperarse a que se proyecte a horas intempestivas en algún canal de televisión. Aprovechen de paso para deleitarse con la banda sonora de James Bernard, todo un clásico dentro de las bandas sonoras para el cine fantástico y concretamente para los más clásicos films de Hammer.

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