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MALDITO AUTOR MALDITO

Chinanski dándole a la botella en

Chinaski dándole a la botella en "Apostrophes"

 El malditismo es un valor añadido para todo autor. El consumidor de cultura (Si, la cultura también es objeto de consumo) se verá pasmado ante la figura del escritor alcohólico, heroinómano o simplemente pendenciero, de manera que el personaje sobrepasará a la obra y el consumidor la devorará, mientras se embriaga del morbo que le proporciona el imaginarse la vida del autor.

Mientras que algunas actitudes “descontroladas” no se las consentiríamos a nuestros vecinos, cuando se trata de un escritor, estas se convierten en un aliciente que los editores no dudan en publicitar para acaparar un mayor número de ventas. Mientras que si observamos detenidamente, en numerosas ocasiones, comprobaremos la  fatalidad que se encuentra tras el etiquetado de “maldito” en un autor. Burroughsincrustó una bala en el cráneo de su mujer mientras “jugaban” a Guillermo Tell, sustituyendo la ballesta por una pistola y la manzana por un vaso. Hemingway, cargado de ron,  abatía tiburones dándoles caza con una ametralladora. Caitlin Macnamara, esposa de Dylan Thomas, harta de las borracheras e infidelidades de su marido, al acercarse al hospital donde yacía el cuerpo del escritor, muerto por la brutal ingesta de alcohol tras una larga farra en un bar de New York, exclamó: “¿La ha diñado ya el maldito?”. Podríamos seguir hasta la extenuación con ejemplo de notable bajeza para cualquiera de nosotros pero de rigor mitómano para la literatura. Y con todo esto, no pretendo desprestigiar a ningún autor, es más, admiro a la mayoría de ellos, sino poner en tela de juicio algunas de sus actitudes.

Hemingway de caza mayor

Hemingway de caza mayor

 De entre todos los autores “malditos” siempre me ha gustado destacar a Buckowskiy aunque pueda resultar manido el hecho de relacionarlo una vez más con el malditismo literario, siempre me ha gustado su actitud con respecto a su personaje de ficción, quien quizás llegó a engullir al verdadero Buckowskiy de lo que el viejo escritor siempre supo sacar buena cuenta y llevarlo al límite. Si los lectores querían ver el realismo sucio de sus obras reflejadas en su autor, éste no dudaba en ningún momento en darles su ración de realismo sucio, así que se presentaba en los elitistas programas de literatura para la televisión, con su botella de vino en la mano, a la que dejaba temblando entre una respuesta y otra, convirtiendo de esta manera al escritor en actor de su propia obra o a la misma obra en reflejo de su vida, creando de esta manera un bucle del que resulta difícil salir.

 Si quienes leen este blog les fascina el malditismo, pueden dejarse llevar y pensar que quien esto escribe, es un decadente personaje  politoxicómano, traumatizado por un accidente automovilístico que le dejó sin brazos ni piernas y desde entonces escribe con la polla. Aunque esto último, escribir con la polla, metafóricamente sea de por sí cierto.

Enlaces relacionados:

 Charles Buckowski en Apostrophes, aquí.

 Versión española de borrachera intelectual con Fernando Arrabaly el Mineralismo. Menos “glamourosa” pero mucho más divertida, aquí.